Bienvenido a Novartis España

 

 

 

Novartis

null

Hay suficientes indicios de que la captura y almacenaje de CO2 será una medida factible contra el cambio climático

15/03/2010

Jordi Bruno, director de la Cátedra Enresa-Amphos en Sostenibilitat y Gestión de Residuos (UPC) e Ismael Romeo, director general de Sendeco2, analizaron las medidas necesarias para reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

Medio ambiente
Barcelona, 15 de marzo de 2010  –  La lucha contra el cambio climático tiene varios frentes en los que la ciencia tendrá mucho que decir. En este campo de batalla, la captura y el almacenamiento de CO2 aparece como una de las medidas más esperanzadoras contra el calentamiento global. Para calibrar las posibilidades reales de esta tecnología, el Aula El País reunió a Jordi Bruno, director de la Cátedra Enresa-Amphos en Sostenibilidad y Gestión de Residuos de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) y a Ismael Romeo, director general de Sendeco2, La Bolsa de CO2. ‘Compraventa, captura y Almacenamiento de CO2’ fue el título de esta actividad divulgativa que organiza periódicamente el Observatorio de la Comunicación Científica de la Universitat Pompeu Fabra y el diario El País, con el apoyo del Instituto Novartis de Comunicación en Biomedicina.

Durante el debate, ambos expertos coincidieron en que “existen indicios para creer que la captura de Co2 será una medida factible contra el cambio climático”, pero también recalcaron que hacen falta más medidas para combatir esta amenaza. “No hay una sola solución para un problema de esta magnitud, se han de combinar diferentes iniciativas con la esperanza de alcanzar los objetivos marcados por la comunidad internacional, que ya de por sí son bastante ambiciosos”. Ante este reto, la captura y el almacenamiento de CO2 se plantean como una vía científica muy prometedora: “La eficiencia energética debería ser el camino a seguir para comenzar a darle la vuelta a las emisiones de CO2. Sin embargo, también hay que contar con la implementación de las energías renovables, la aportación de la energía nuclear y, por supuesto, la captura y almacenaje de Co2. A ésta última tecnología, un estudio encargado por la ONU le adjudica un porcentaje del 19% en el total de medidas a aplicar”, detalló Jordi Bruno.

El almacenaje de este gas, uno de los causantes del efecto invernadero, se realizaría en el subsuelo, a una profundidad de más de 800 metros. “Es una tecnología que ya se está aplicando para la recuperación de petróleo en pozos petrolíferos, aunque hay que tener en cuenta que no es lo mismo utilizarla para extraer petróleo que para almacenar CO2. Todavía hay que ver si somos capaces de almacenarlo de manera segura y eficiente. Sin embargo, las grandes compañías energéticas, y también la Comisión Europea, están realizando una gran inversión en esta tecnología y éste es un buen indicador de que confían que será viable en el futuro”, apuntó el director de la Cátedra Enresa-Amphos. Ante la cuestión de la seguridad, Jordi Bruno también se mostró optimista: “El CO2 es un gas que se comporta como un fluido y que a determinada profundidad se puede ‘apretar’ y a la vez mantenerse estable. De hecho, de manera natural ya existen grandes concentraciones de CO2 en acuíferos como en los que se extrae el agua carbonatada”.

Europa también ha apostado por el mercado de emisiones como uno de los recursos para frenar las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero. Se trata de un sistema de incentivos que pone precio a esta emisión de gases. De esta forma, “el que emita más CO2 del que tiene asignado deberá comprar más derechos de emisión; y por el contrario, el que emita menos de la cantidad de CO2 asignada, podría vender los derechos que le sobren. De la misma manera, también se obtienen derechos invirtiendo en proyectos en países en desarrollo (Mecanismos de Desarrollo Limpio)”, explicó el director de Sendeco2, una plataforma que permite la compra-venta de estos derechos de emisión.
 
Para poner en marcha este sistema, cada país europeo tiene asignados unos derechos de emisiones según sus características industriales y energéticas. En este contexto, Jordi Bruno mostró su preocupación sobre el mecanismo de asignación de emisiones, lo calificó como “ imperfecto” e instó a mejorar la manera en que se realiza el reparto, especialmente en el ámbito español. Otro elemento importante para el éxito de este mercado es la verificación de las emisiones realizadas. En este punto, ambos expertos coincidieron en recalcar la fiabilidad del sistema: “El cálculo de las emisiones se realiza a partir de unas fórmulas que valoran la tecnología empleada, la producción y otras variables de cada tipo de industria. Posteriormente, las empresas certificadoras comprueban estas emisiones y, por si fuera poco, también se pasa por el filtro de las comunidades autónomas y finalmente por el estado”, detalló Ismael Romeo.

En este contexto, una de las preocupaciones actuales es el precio de la tonelada de CO2. En ciertos momentos, el precio ha estado muy devaluado, lo que elimina el efecto de este sistema como incentivo en la reducción de CO2: “Estas bajadas se debieron a aspectos estructurales como la adjudicación a países como España de más derechos de emisión de los que necesitaba o el hecho de que estos derechos caducaran. Estos errores se han solucionado y estoy convencido de que a finales de 2012 veremos un precio superior a los 20 euros”, afirmó el director de Sendeco2.
 
Los primeros resultados de la puesta en marcha de este sistema parecen positivos: “Se han reducido la emisión de CO2 en un 6,5% respecto a las emisiones verificadas en 2005. Sin embargo, en estos datos hay que tener en cuenta los efectos de la crisis en la bajada de emisiones debido al descenso de la producción de las empresas”, reconoció el director de Sendeco2, quien también avanzó el compromiso de la UE para 2020: “Se ha decidido unilateralmente recortar en un 20% las emisiones respecto a 1990 y, en el caso de que el resto de países también hagan esfuerzos, llegaría incluso a un 30%  menos”, finalizó.
 
Compromiso con la formación
El Instituto Novartis de Comunicación en Biomedicina  fue creado el 24 de abril de 2001  con la finalidad de aglutinar actividades alrededor de la comunicación en salud y biomedicina. Su  objetivo principal es poner al servicio de la docencia, las instituciones  y los medios de comunicación, herramientas para favorecer la creación, formación y difusión de contenidos en el ámbito de la comunicación en salud.

El Instituto está vinculado a organismos e instituciones estrechamente relacionados con medios de comunicación, universidades, así como aquellos colectivos interesados en la formación y difusión de contenidos y proyectos en salud y biomedicina de  alta calidad y excelencia. Su propósito es promover, articular y desarrollar actividades de complemento a la docencia, investigación, formación y documentación en el ámbito de la comunicación en salud y biomedicina. Asimismo aportar, compartir y divulgar el conocimiento, a través de medios actuales y tecnologías emergentes.
 
###

NUESTRO COMPROMISO

Imagen RSC

Consulta las distintas acciones de Novartis en el campo de la RSC

Consultar aquí...