

Un estudio demuestra que el machismo perjudica la salud de las españolas
10/12/2009
El 53,1% de las mujeres que se sintieron discriminadas vivieron esta experiencia en su lugar de trabajo
“El sexismo percibido como un determinante de salud en España” es el nombre de este trabajo cuyos resultados serán publicados próximamente en la revista Journal of Women’s Health. El objetivo fundamental fue analizar la relación entre la discriminación a causa del sexo y la mala salud percibida por las mujeres afectadas. También se estudió si a mayor proporción de sexismo aumentaban los indicadores de peor salud (lesiones físicas, salud mental, hipertensión, tabaquismo, salud percibida,…). Los investigadores trabajaron con datos de la Encuesta de Salud Española de 2006 relativos a 10.927 mujeres con edades comprendidas entre los 20 y los 64 años. La prevalencia de machismo percibido fue de un 3,4% (372 casos).
Según los resultados, el sexismo se asoció con resultados negativos en la mayoría de indicadores analizados, fundamentalmente en la salud percibida, el bienestar mental, el tabaquismo y la incidencia de lesiones físicas en los diez últimos meses. “Además confirmamos que aquellas que sufrían más sexismo eran también las que declaraban peor salud. Fue más común entre mujeres jóvenes, separadas o divorciadas, y también entre inmigrantes procedentes de países poco desarrollados”, añade la profesora Borrell.
Menos sexismo del esperado
Por eso, como se indica en el estudio, era más común que las mujeres jóvenes de clase social avanzada denunciaran una situación de machismo. Son aquellas que experimentan la frustración de no alcanzar sus expectativas laborales debido al denominado “techo de cristal”, que es como suele denominarse esa barrera invisible que muchas mujeres encuentran en un momento determinado de su desarrollo profesional y que las impide alcanzar las metas para las que están preparadas. En el estudio español, el 53,1% de las mujeres que declararon sexismo confesaron que esta discriminación la vivían en su lugar de trabajo. Entre las inmigrantes procedentes de países pobres, se observó que en ocho de cada diez casos la lesión física se produce en el hogar, sin embargo cuatro de cada diez de estas mujeres no declararon sexismo percibido.
En este sentido, la profesora Borrell asegura que al analizar el sexismo como determinante de salud es importante estudiar la clase social pero también el país de origen. “Vimos que entre las mujeres que declaran sufrir sexismo perciben peor su salud las que además son inmigrantes. La variable de inmigración debe tener un peso cada vez mayor en la investigación, especialmente en España donde el número de inmigrantes ha aumentado tanto en tan poco tiempo”.
Esta investigación concluye que, puesto que el sexismo puede tener un efecto sobre la salud en los marcos más diversos, deberían implementarse programas contra la discriminación de género en el mayor número de áreas posible.
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INCB
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